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La lección Biografía del Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él (parte 2)
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El inicio de su misión con el mensaje del Islam
Cuando su edad rondaba los cuarenta años, le empezó a gustar pasar tiempo solo. Solía pasar todo el mes de Ramadán en la cueva de Hirá en soledad y adorando a Al-lah. Así estuvo durante tres años, y la revelación le llegó en uno de esos retiros.
Cuando cumplió los cuarenta años, lo iluminó la luz de la revelación. Al-lah lo honró con Su mensaje, lo mandó a Su creación, lo eligió con bondad y lo hizo Su enviado para Sus siervos. Así que le llegó Gabriel, la paz sea con él, a decirle que fue enviado como misericordia para los mundos, para llevar buenas nuevas y también advertencias.
Desde que recibió el mandato de su Señor de predicar el mensaje: {¡Oh, tú que te envuelves en un manto! Ponte de pie y advierte} [Corán 74:1, 2], se dispuso a predicar la adoración exclusiva de Al-lah y la práctica de la religión divina.
La prédica en secreto
Los primeros en abrazar el Islam
Luego llegó la orden de Al-lah de iniciar la prédica pública: {Divulga lo que se te ordena} [Corán 15:94], así que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, expuso su prédica y difusión del Islam.
Cuando los idólatras vieron que sus métodos no eran efectivos y que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, seguía predicando, decidieron combatir el Islam y empezaron a atacar al Profeta y a torturar a sus seguidores. Cuando los ataques de los idólatras aumentaron, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, ordenó a sus seguidores que emigraran a Etiopía. Allí se trasladaron hombres y mujeres musulmanes el quinto año de la profecía.
Estando la prédica del Profeta en una encrucijada entre la persecución y el éxito, sucedió el viaje nocturno y la ascensión que le sirvió para consolidarse y honrarlo después de años de paciencia ante los ataques de los idólatras y su acoso.
La prédica fuera de La Meca
El juramento de fidelidad de Al ‘Aqaba
Después de haber emigrado casi todos los musulmanes de La Meca, salió el Profeta con Abu Bakr rumbo a Medina. Tomaron primero la dirección contraria para despistar a los quraishíes y se refugiaron tres días en una cueva llamada Az-Zawur, y luego tomaron un camino poco frecuente a Medina, por la costa del mar rojo. Cuando llegaron a Medina los musulmanes les hicieron un gran y jubiloso recibimiento.
El primer acto del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en Medina fue construir la mezquita profética y hermanar a los musulmanes de Medina con los musulmanes emigrantes, cimentando así la nueva sociedad musulmana.
Al-lah les autorizó a los musulmanes el combate para defender su fe y su Estado, para que pudieran difundir el mensaje del Islam sin riesgos. Al-lah dijo: {Se les ha permitido [combatir a los creyentes] que son atacados porque son víctimas de una injusticia} [Corán 22:39]. Esta fue la primera aleya revelada autorizando el combate. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, luchó en 27 combates y mandó 46 expediciones militares.
Principales acontecimientos tras la emigración
Primer año de la Hégira
Segundo año de la Hégira
Tercer año de la Hégira
Cuarto año de la Hégira
Quinto año de la Hégira
Sexto año de la Hégira
Séptimo año de la Hégira
Octavo año de la Hégira
Noveno año de la Hégira
Décimo año de la Hégira
Cuando la prédica se completó y el Islam se extendió por los confines de la Península Árabe, la gente se entraba al Islam en masa y se anunciaba la futura expansión mundial y destaque por entre todas las religiones. Entonces el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, sintió la cercanía de la muerte y se preparó, anunciando con palabras y obras su cercana partida de este mundo temporal.
El año 11 después de la Hégira, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, falleció un día lunes 12 de Rabi II.
Falleció con 63 años de edad, de los cuales 40 habían sido antes de la profecía y 23 como Profeta y Mensajero; 13 de estos en La Meca y 10 en Medina.
El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, falleció, pero su religión permanece. Falleció habiendo aconsejado todo bien y habiendo advertido contra todo mal. El bien que nos aconsejó es el monoteísmo y lo que complace a Al-lah; el mal contra el que nos advirtió es el politeísmo y lo que Al-lah detesta y rechaza.