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La lección La realidad de la vida y la muerte

Al-lah nos creó y nos puso en esta vida mundana para probarnos y nuestra existencia no termina con la muerte, aunque sí termina la etapa de prueba. Luego empieza la primera etapa de la otra vida, donde la gente ve los resultados de sus obras. En esta lección aprenderás algo sobre la muerte.

  • La realidad de la vida y la muerte
  • Los preceptos y modales en relación a la muerte

La realidad de la vida y la muerte

La muerte no es el fin, es una nueva etapa para el ser humano y una vida plena en el más allá. Así como el Islam vela por los derechos desde el nacimiento, también tiene prescripciones relacionadas con los derechos del difunto y la situación de su familia y parientes.

Al-lah nos creó y nos puso en esta vida mundana para probarnos, tal como dice Al-lah: {Él es Quien creó la muerte y la vida para probarlos y distinguir quién obra mejor} [Corán 67:2]. Quien cree y actúa con devoción entrará al Paraíso, y quien elige la perdición y el desvío entrará al Infierno.

La vida humana en este mundo, por más que dure, es finita y temporal. La inmortalidad es cosa de la otra vida, tal como dijo Al-lah: {La vida del más allá es la vida verdadera. ¡Si supieran!} [Corán 29:64].

Al-lah le dijo a su mejor creación, el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que morirá como el resto de la gente y luego todos se reunirán ante Al-lah para que juzgue entre ellos: {Tú has de morir y ellos también han de morir [pues ningún ser creado es inmortal]. Luego, el Día de la Resurrección ante su Señor discutirán [intentando excusarse]} [Corán 39:30,31].

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos presentó una alegoría de la vida mundana y su brevedad en comparación con la espiritual, es como un viajero que reposa y duerme un poco debajo de un árbol y luego sigue su marcha. Dijo: “¿Qué tengo yo con la vida mundana? Yo no soy en esta vida sino como un viajero que se cobija bajo un árbol y luego sigue su marcha” (At-Tirmidhi 2377, Ibn Maya 4109).

Al-lah también nos relató el consejo de Jacob, la paz sea con él a sus hijos, cuando dijo: {“¡Oh, hijos míos! Dios les ha elegido esta religión, y no mueran sin haber entregado su voluntad [a Dios]”} [Corán 2:132].

A pesar de que no sabemos cuándo nos llegará la muerte ni dónde, ni podemos cambiarlo, todo ser racional debe aprovechar sus días y horas con el bien, la rectitud y la devoción, pues Al-lah dijo: {Cada nación tiene un plazo determinado, y cuando este se cumpla no podrán retrasarlo ni adelantarlo, ni por un instante} [Corán 7:34].

A todo aquel que muere y su espíritu abandona su cuerpo ya le ha llegado su hora del juicio y ha iniciado su camino por la vida eterna, que forma parte de lo oculto y la mente humana no puede comprender sus detalles.

Así como el Islam vela por los preceptos y modales del ser humano desde el nacimiento, la infancia, la juventud y la vejez, también tiene prescripciones y modales relacionados con los derechos del difunto y la situación de su familia y parientes. Alabado sea Al-lah que perfeccionó Su religión y Su gracia, y nos guio a esta religión.

Preceptos y modales relacionados con la muerte

1. Durante la agonía

Quien visita a un enfermo debe pedir por su recuperación, su bienestar y que esa dolencia sea para él purificación de los pecados y expiación de las faltas, tal como solía decir el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, a los enfermos: “No te preocupes, será una purificación, si Al-lah dispone” (Al Bujari 3616).

Y debe elegir palabras que animen al enfermo a resistir la enfermedad y recuperarse. También debe aprovechar oportunidades para predicar la fe en Al-lah y recordarle al enfermo sobre Al-lah y el Día del Juicio con sabiduría y buenos modales. El mejor ejemplo nos lo da el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Anas, que Al-lah esté complacido con él, dijo: “Había un muchacho judío que servía en la casa del Profeta y enfermó. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, fue a visitarlo, se sentó junto a la cabeza del muchacho y le dijo: “Abraza el Islam”. El muchacho miró a su padre, que estaba junto a él, y él le dijo: “Obedece a Abulqásim”. Luego Salió el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, diciendo: “Alhamdulil-lah que lo salvó del fuego” (Al Bujari 1356).

2. Hacer que el moribundo pronuncie el testimonio de fe

Si las señales muerte se hacen visibles en el enfermo, se recomienda animarlo a pronunciar el testimonio monoteísta, la llave del Paraíso: “La iláha il-la Al-lah”, con sabiduría buenas maneras. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Hagan que sus moribundos pronuncien: La iláha il-la Al-lah” (Muslim 916).

Este testimonio es lo más grande que puede decir el humano en su vida y en su muerte, y quien logra que sean sus últimas palabras ha ganado un gran honor, como dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él,: “Aquel cuyas últimas palabras fuesen ‘La iláha il-la Al lah’ entrará al Paraíso” (Abu Dawud 3116).

3. Dirigir al moribundo en dirección de la qibla

Se recomienda poner al moribundo en dirección a la quibla, pues el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “La Casa Santa es su qibla, vivos y muertos” (Abu Dawud 2875). Se pone al moribundo sobre su costado derecho y su rostro se dirige a la quibla, tal como se hace en la tumba.

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